Tu cuerpo depende del agua para sobrevivir. Cada célula, tejido y órgano necesita agua para funcionar correctamente. Por ejemplo, el cuerpo utiliza el agua para mantener su temperatura, eliminar los desechos, y lubricar las articulaciones, siendo necesaria para la buena salud general.

 

Recomendaciones

Se recomienda beber agua todos los días, entre 6 a 8 vasos. Sin embargo, las diferentes personas necesitan diferentes cantidades de agua para mantenerse hidratadas. La mayoría de las personas sanas pueden mantenerse bien hidratadas bebiendo agua y otros líquidos cada vez que sienten sed, otras, necesitan más de 8 vasos al día.
El agua es lo mejor para mantenerse hidratado. Otras bebidas y alimentos pueden también ayudarlo, pero algunos pueden añadir calorías extra. Los jugos de frutas y vegetales, la leche y el té de hierbas se suman a la cantidad de agua que recibe cada día. Incluso las bebidas con cafeína (por ejemplo, café, té y refrescos) pueden contribuir a la ingesta diaria de agua El agua también se puede encontrar en las frutas y verduras (por ejemplo, la sandía, el tomate y la lechuga), y en los caldos.
Si le es difícil mantenerse hidratado, aquí hay algunos consejos que pueden ayudarlo:

  • Tenga una botella de agua con usted durante el día.
  • Si no le gusta el agua trate de añadir una rodaja de limón a su bebida.
  • Beba agua antes, durante y después de un entrenamiento.
  • Cuando sienta hambre, beba agua. La sed se confunde a menudo con el hambre.
  • Si tiene problemas para acordarse de beber agua, beba en horarios fijos. Por ejemplo, beba agua cuando se despierta, en el desayuno, almuerzo y cena, y cuando se va a dormir. O bien, beba un vaso pequeño al inicio de cada hora.

 


A considerar

Reconocer los signos de deshidratación es importante. Algunos son:

  • Orinar poco o nada.
  • Orina más oscura de lo normal.
  • Sequedad en la boca.
  • Somnolencia o fatiga.
  • Sed extrema.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos o desvanecimientos.

Algunas personas tienen un mayor riesgo de deshidratación, incluyendo personas que hacen ejercicio a una intensidad alta (o cuando hace mucho calor) durante demasiado tiempo, tiene ciertas afecciones médicas (cálculos renales, infección de la vejiga), están enfermos (fiebre, vómitos, diarrea), están embarazadas o amamantando, están tratando de bajar de peso, o no pueden beber suficientes líquidos durante el día. Los adultos mayores también están en mayor riesgo, ya que a medida que envejecemos, el cerebro puede no ser capaz de detectar la deshidratación, no envía señales de sed.

 

 

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