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Uno de los temas de debate entre los expertos que participaron recientemente en un seminario organizado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) fue el supuesto aumento del gusto por lo “dulce” que provocan los edulcorantes no calóricos. Por eso aquí te lo contamos:

Debate por los edulcorantes

El Prof. Emilio Martínez de Victoria, Catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada en España, explicó que el dulce es uno de los sabores básicos, ya que el cuerpo humano lo “reconoce” con la ayuda de los receptores del sabor dulce que se encuentran en la cavidad oral y son responsables por la detección inicial de un estímulo a dicho sabor. Se sabe que el gusto por lo dulce es innato, sin embargo, éste va disminuyendo conforme alcanzamos la edad adulta.

Actualmente, no hay evidencia de que la exposición al sabor dulce resulte en un mayor apetito y/o consumo de azúcar o edulcorantes no calóricos. Lo que muestran las investigaciones disponibles es que, después de comer algo dulce, se reduce la afabilidad momentánea y el deseo de comer alimentos más dulces, un fenómeno conocido como “saciedad sensorial específica.” En ese sentido, la Dra. Rebeca López García, toxicóloga y directora de Logre

International Food Science Consulting en México, explicó que los edulcorantes por ser aditivos alimentarios se añaden a alimentos para un fin tecnológico específico, como en este caso, es añadir sabor dulce. Su uso no busca tener ningún efecto en la salud. Cuando se usan para reemplazar azúcares en la dieta, los edulcorantes brindan beneficios como dar ese sabor dulce que los humanos necesitamos por naturaleza, pero sin las calorías del azúcar, y como consecuencia, nos permiten tener un mejor control del peso corporal.

A considerar

El Dr. Rafael Figueredo, director del Instituto Privado de Nutrición Integral de Paraguay y quien es actualmente presidente de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, confirmó que “el uso de edulcorantes en vez de azúcar en el contexto de una dieta estructurada y de programas de pérdida de peso, puede favorecer a la reducción de sobrepeso y mantenimiento de dicha pérdida. Su efecto en el control de peso es modesto, aunque estadística y clínicamente significativo, y más profundo en individuos con obesidad o sobrepeso”.

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